La tarea de educar es la tarea humana por excelencia. Todos vivimos educando y siendo educados continuamente, en un proceso constante y permanente.
Educar es crecer y sólo se crece donde hay entusiasmo, alegría y sencillez de corazón. Sólo se crece donde hay amor, porque educar es un gran acto de amor.
Los alumnos de 7° grado de la sede Capital homenajearon a todos los docentes de la casa con un emotivo acto.

Con encuestas, un sentido vídeo y una divertida canción nos invitaron a renovar nuestra vocación docente.